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La ambivalencia emocional durante el embarazo y la crianza es algo que a muchas nos pilla por sorpresa. Nos han contado que la reacción natural al descubrimiento de que estás embarazada, al menos si ha sido un embarazo deseado, es el de pura felicidad. Sin embargo, lo más común es que, de la mano de la alegría, aparezca el miedo. Puede ser miedo a perder la propia libertad, miedo a que el bebé no esté bien, miedo al parto o a cualquiera de los cambios que vienen junto con un embarazo. En cualquier caso, la complejidad y la ambivalencia emocional no son indicadores de que nada vaya mal. ¿Por qué sentimos esta ambivalencia emocional? Por un lado, esta etapa suele ser la más dura en cuanto a los síntomas físicos: náuseas, somnolencia intensa, e hipersensibilidad olfativa son algunos de ellos. Ante estas circunstancias, es muy comprensible que ese malestar físico nos afecte también al estado emocional. Incluso si no tienes síntomas físicos marcados, dentro de tí está ocurriendo una ‘tormenta hormonal’. El descubrimiento del embarazo suele ocurrir en torno a la semana 5, cuando los niveles de la hormona del embarazo gonadotropina coriónica se incrementan drásticamente. Esto manda la señal a los ovarios de que aumenten la producción de estrógenos y progesterona. Mientras que la progesterona tiene un efecto calmante, siendo la responsable de la mayor somnolencia en esta etapa del embarazo, las fluctuaciones en los estrógenos podrían estar relaciones con un ánimo más decaído, la ansiedad y los cambios rápidos de humor. A su vez, comienzan los cambios corporales, los cuales pueden ser experimentados con extrañeza e incluso rechazo. Además, nuestra mente comienza a asimilar los primeros cambios en nuestras rutinas (prestar atención a lo que podemos y no podemos comer, dejar de fumar y/o beber, aumentar el descanso) y a prepararse para todos aquellos cambios que están por llegar. Es una etapa psicológicamente muy intensa, a pesar de que llegamos a ella con la idea de que se debería de tratar de una 'dulce espera'. Y en parte lo es... pero también comienza el duelo por esa vida que estamos dejando atrás para adentrarnos en lo desconocido. Dicho así, ¿quién no esperaría tener más de una emoción a la vez? ¿Cómo podemos transitar esas primera semanas sin perder la calma? En primer lugar, es importante saber que lo que nos está pasando es totalmente normal. Tener miedo, ansiedad, o dudas a cerca de tu embarazo no te hace peor madre. La ambivalencia emocional es una característica típica de las primeras fases del embarazo. Rodearte y conversar con otras mujeres de confianza que hayan tenido hijos o estén embarazadas te puede ayudar a sentirte más comprendida y menos sola.
Permítete también el espacio necesario para procesar tus propias emociones difíciles. Escucha lo que te dices a ti misma e intenta responderte como le responderías a una buena amiga. Si te vienen a la cabeza reproches y criticas por sentir esa ambivalencia emocional, recuérdate que estás atravesando un periodo emocionalmente complejo y que eso siempre es difícil. Ten paciencia y dales espacio. Y si sientes que necesitas algo más de ayuda en esta etapa, no dudes en buscar a una profesional que te pueda echar una mano. |
Hola!Soy Marina Charquero, psicóloga general sanitaria especializada en salud mental perinatal. ArchivesCategories |
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